Trucos

Acondicionemos la cocina para evitar accidentes

1016406_lock

Los accidentes domésticos son una de las causas más frecuentes de mortalidad en la infancia, y la cocina es un lugar especialmente peligroso. En los accidentes no mortales, de todos modos, suelen quedar secuelas que van desde lo estético (quemaduras en rostro y manos) a lo invalidante. Las medidas de prevención son muy simples, y debemos aplicarlas en forma estricta.

En primer lugar, los niños pequeños no deben entrar a la cocina, especialmente mientras se está cocinando, y hay que ser estrictos en este sentido. Los accidentes con líquidos calientes ocurren con frecuencia, si el niño puede acceder a las asas de recipientes que los contienen. Por lo tanto, siempre se deben usar las hornallas posteriores, y con los extremos de las asas orientados a la pared. No debemos desplazarnos en la cocina, portando un recipiente con un líquido a alta temperatura, sí un niño este presente. En el horno se puede colocar un dispositivo de seguridad que impida su apertura, y créeme, son de gran utilidad. Dentro del microondas es bueno dejar siempre un recipiente con agua, por si el niño lo acciona, pero lo ideal es que no pueda alcanzarlo.

Otra fuente importante de problemas son los objetos corto-punzantes. Los sitios elegidos para su almacenamiento deben estar siempre cerrados con dispositivos de seguridad, y además, alguna alarma. Los cajones deben tener trabas de modo de impedir que los saquen totalmente, con lo que pueden golpearse.

Los artefactos eléctricos tienen que estar alejados de los bordes, y te sugiero controlar periódicamente que los enchufes estén en buen estado y con todas las normas de seguridad exigidas. Es muy importante chequear el buen estado de los interruptores. No pueden quedar un cable de modo que un niño pueda tirar del él y golpearse.

Por último, los elementos de limpieza, son en general, altamente tóxicos. No pueden estar a su alcance en modo alguno. Haz los arreglos y reformas necesarias para que se puedan almacenar a suficiente altura y con puertas aseguradas con las trabas correspondientes.

No confiar nunca en un niño pequeño, en cuanto a su capacidad de respetar normas. Éstas deben ser impuestas, pero nosotros tenemos la obligación de chequear su cumplimiento en forma permanente. Y no olvidéis que los niños pueden hacer cosas que resultan difíciles de imaginar: llegan más alto, tiran más fuerte, etc.