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Alisar las paredes con masilla

masilla

Si estás a la última en materia de decoración sabrás que las paredes lisas y el papel pintado son las opciones más frecuentes a la hora de vestir nuestras paredes. En el caso de que todavía tengas gotelé y pretendas renovar el aspecto de tu hogar, es posible que te interese alisar las paredes con masilla. El acabado que conseguiremos será espectacular.

Para alisar las paredes hay que plantearse en primer lugar la técnica que utilizaremos. Algunos optan por rascar con una máquina o espátula, pero nosotros nos decantaremos por la más sencilla y económica, que pasa por aplicar masilla.

Se trata de una masa que se comercializa en polvo y que se debe de mezclar con el agua. Cuando la pasta esté lista podremos extenderla sobre la pared para crear una capa lisa. Es preciso que tengas un poco de paciencia y que emplees una serie de trucos.

Antes de aplicar la masilla es necesario que limpiemos correctamente la pared. Siempre cabe la posibilidad de que quede algún resto del pasado en forma de papel o suciedad.  Hay que prestarle mucha atención al tamaño del grano, ya que cuanto más grueso sea más masilla tendremos que utilizar. Nuestro objetivo es que el grano pase inadvertido.

Nos ayudaremos de una espátula o llana para extender esta pasta. Cuando acabemos con esta tarea habrá que lijar la pared para conseguir un aspecto lo más uniforme posible. Así acabaremos, además, con cualquier imperfección que pueda haber.

Por cierto, a la hora de echar la masilla es mejor que la primera capa se aplique de abajo hacia arriba, mientras que la segunda se haga de manera horizontal, de lado a lado. Así conseguiremos que no quede ninguna marca. El alisado de la pared te vendrá bien si tienes intención de pintar en las paredes ramas y pájaros.

Si la pared sobre la que estamos trabajando no cuenta con una pintura plástica, sino al temple, es mejor alisarla con una espátula. Por lo general está más integrada a la pared y será preciso humedecerla previamente.