Cambiar un vidrio es muy fácil!!!

Esta es una tarea sumamente sencilla. Saber hacerlo nos evita la molestia de tener que depender del tiempo que disponga el vidriero, cuando lo llamamos generalmente nos coordina para el día siguiente, alguien tiene que quedar en la casa para esperarlo, etc.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la seguridad. Guantes de cuero para evitar cortes, y trabajar con calma. Retiramos el vidrio remanente. Para esto, si se trataba solo de una rajadura, debemos golpearlo muy suavemente con un martillo, evitando que salten vidrios que nos puedan cortar. En esta etapa conviene usar gafas de protección. Con una pinza retiramos todo lo que queda del vidrio. Procedemos entonces, si se trata de una ventana de madera, a desclavar, con ayuda de un formón y un martillo (si no tenemos formón pude usarse un destornillador), las pequeñas varillas de madera que ajustan el vidrio.
Limpiamos perfectamente el lugar donde va el vidrio, con ayuda de un cepillo y luego un trapo. Retirar completamente la silicona o masilla vieja. El vidrio que debemos comprar, es 2 mm más pequeño que el espacio que ocupa. Por Ej. si la ventana mide 40 cm por 40 cm, compramos un vidrio de 39.8 por 39.8 cm. Recomiendo usar silicona, que es segura y de uso muy simple. Colocamos una primera capa de silicona, cuidando que no llegue al borde. Colocar el vidrio, y ajustar, haciendo una presión ligera con nuestras manos. Seca muy rápido. Nuevamente otra pequeña capa de silicona, con la misma precaución de no llegar al borde, y ponemos las varillas. Clavamos con cuidado, y ya está el vidrio colocado.
Sólo nos queda limpiarlo, retirando la silicona que pueda haber rebasado. Más sencillo, imposible!
Imagen: sxc.hu
el 25-05-2008
Comentar: