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Cambios en el baño de un piso alquilado

Cuando rentamos un piso tenemos que adaptarnos a muchas cosas, buena parte de las cuales no nos gustan mucho. Tal vez el piso está bien localizado y tiene las comodidades que necesitamos, pero suele suceder que si bien se cumple todo eso, es feo. Cambiar las cosas en un lugar que no es nuestro es un disparate, si pensamos en hacerlo a lo grande. Por una parte es tirar nuestro dinero  y por otra es exponernos a un serio problema con el propietario, si los cambios que hacemos no le gustan. Por ese motivo tenemos que ser algo sutiles en nuestra reforma y cambiar solo algunas cosas para que el aspecto sea otro. Veamos que ocurre con el baño.

Algo obvio y evidente es cambiar la cortina. Es una forma barata y simple de comenzar a personalizar. En combinación con la nueva cortina es que compraremos la nueva tapa del inodoro. Al ir a comprar es buena idea llevar la que estaba para no equivocarse en el tamaño, error muy frecuente.

Si el espacio de almacenamiento es poco, podemos preguntar si nos permiten agregar estanterías de pared que solo requieren de muy pocas perforaciones.

Como la grifería es cara, si compramos una nueva, no debemos desechar la anterior, ya que al irnos volveremos a colocar la existente al momento de entrar al piso.

El aspecto de higiene es clave, por lo que hacer una limpieza a fondo, por más que parezca muy limpio, es un paso ineludible cuando nos entregan el piso. Para que la imagen sea perfecta no hay que olvidar usar un blanqueador de las juntas de los azulejos.