Restaurar

Colocar un friso de madera

friso

En muchas ocasiones nuestras paredes presentan manchas y golpes en su parte inferior. Para remediar todo esto lo mejor es colocar un friso de madera. Se trata de un adorno que también puede encajarse en el techo.

Lo más normal es que el friso sea de madera, pero también encontramos otros modelos de azulejo, papel pintado o mármol. La colocación de estos elementos no implica un trabajo muy laborioso. Estas láminas suelen encajar unas con otras por medio de unas ranuras. Entre ellas no queda ningún hueco y el resultado es muy profesional.

Para poner los frisos se necesitarán unos rastreles, que son una tablillas que van atornilladas en la pared y sobre las que se colocará el friso. Cuando tengamos que clavar los frisos recurriremos a las grapas o clips especiales

Entre las herramientas que necesitaremos se encuentran la sierra de calar, el martillo, el metro, el taladro, la escuadra y un lápiz. Para poner el friso en la pared lo mejor es empezar por un extremo y continuar a partir de ahí. De lo contrario se podría dar la situación de que tuviésemos que cortar algunas tablillas o que no encajasen bien.

Rastreles cada 50 centímetros

Por eso también es importante comprobar que las paredes estén bien niveladas para a continuación colocar los rastreles de manera perpendicular al friso. Entre cada rastrel es conveniente que dejemos una distancia de entre los 50 y 60 centímetros. Con los frisos conseguirás de alguna manera decorar las paredes de tu casa.

A continuación pondremos las tablas del friso dejando a la vista la ranura. Y a partir de ahí irán el resto. En los extremos de los frisos se pueden poner grapas o clavos, que pasarán inadvertidas porque en estas zonas irán las molduras. En los cantos precisamente irán estas molduras que pegaremos con cola de contacto.