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Cómo aflojar un tornillo oxidado

Tornillo oxidado

Los tornillos de metal, con el paso del tiempo y su exposición frecuente al agua y a las inclemencias del tiempo, pueden acabar oxidándose, haciéndose muy difícil la labor de su extracción para sustituirlo por otra pieza que se encuentre en mejores condiciones. Si quieres saber cómo aflojar un tornillo oxidado de la forma más sencilla, toma nota de estos consejos.

En primer lugar, debemos intentar soltar el tornillo utilizando la herramienta más adecuada según el tamaño y el tipo de la pieza. Para tornillos grandes, una llave inglesa puede ser la herramienta perfecta para hacer palanca y conseguir mover y extraer el tornillo. Si con este método no se logra, hay que actuar en más profundidad.

Se puede aplicar una generosa cantidad de lubricante sobre la pieza metálica dónde se encuentra alojado el tornillo, y sobre el mismo tornillo. El lubricante, además de facilitar el desplazamiento del tornillo, actúa sobre el óxido del metal, haciendo que la capa más externa del tornillo oxidado se desprenda. Podemos ayudarnos dando unos golpes con la calle inglesa sobre el tornillo para quitar el óxido exterior.

Si la tuerca y el tornillo siguen completamente unidos, otra técnica muy útil en estos casos es calentar la zona con la ayuda de un sopleteEl calor del soplete hace que el metal se dilate y se pueda desprender el óxido con más facilidad. No debemos olvidar protegernos bien con guantes y gafas para no quemarnos con el fuego, ni de proteger las zonas que no queremos dañar, como maderas y otras superficies.

Si es necesario, se puede alternar la aplicación de calor con la aplicación de frío, introduciendo el tornillo en agua con hielo justo después de aplicar calor con el soplete. Al dilatarse el metal con el calor, se contrae rápidamente con el frío del hielo, y facilitará mucho más la extracción de la pieza.

De esta forma, no habrá ningún tornillo que se nos resista por muy oxidado que se encuentre.