Reparaciones

Cómo cambiar una puerta

Antes de cambiar una puerta

Cambiar una puerta no es tan simple como parece, lo digo por experiencia propia. Mi idea era medir muy bien, ir y comprar una puerta exactamente de esa medida, descolgar la puerta vieja y colgar la nueva. Calculé que una vez que la puerta nueva estuviera en casa sería cosa de trabajar unos 10 minutos. Pues no resultó de ese modo. En primer término al ir a comprar me encontré que justo el tamaño de mi puerta (podía cambiar el marco y modificar la medida pero eso ya era mucho más trabajo) no habían muchas. De las pocas que había, no me gustaba ninguna. Luego de cuatro días de recorrer di con mi puerta. Una vez en casa lo único simple fue quitar la anterior. Fue necesario cepillar la nueva en varios sitios. Cada vez que la colocaba encontraba una nueva discrepancia. Quedó muy bien, pero no fue simple.

Elegir la puerta adecuada

Además de medir muy bien (no es solo altura y ancho, es altura y ancho en varios niveles) hay que ver que queremos. Por ejemplo, para la puerta de entrada nos van a ofrecer puertas blindadas. Son muy buenas, pero si justo a medio metro de esa puerta tenemos un ventanal de vidrio, no tiene sentido blindar una puerta y dejar una ventana tan vulnerable.

Una para cada lugar

Si el recibidor es oscuro, las puertas con una pequeña ventana superior son ideales. En mi caso es la que uso actualmente y queda muy bien. En puertas interiores en lugares pequeños, el sistema ideal que ocupa menos espacio es corredera.

En la cocina, la puerta que va al exterior, no es mala idea que sea de aluminio, dado el trato riguroso que tendrá en ese ambiente.

Un punto importante es elegir bien la puerta del dormitorio de los peques. Si tenemos claro que los accidentes domésticos son el mayor peligro para nuestros peques, debemos elegir puertas con cantos  romos y de ser posible, sin bisagras.