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Cómo cambiar un termo de gas por uno eléctrico

Termo eléctrico

Un termo eléctrico es una opción muy segura y económica para la mayoría de los hogares. Los termos eléctricos ayudan a ahorrar gran cantidad de energía y agua, y suponen un extra de seguridad frente a los termos de gas, ya que evitan el uso de materiales inflamables y peligrosos. Si quieres saber cómo cambiar un termo de gas por un eléctrico, y ganar en comodidad en tu casa, toma nota de los pasos que debes seguir.

La instalación de un termo eléctrico es muy sencilla y puede llevarla a cabo cualquier manitas de la fontanería en casa. Sin embargo, para poder quitar el termo de gas, debemos llamar a un técnico cualificado, que pueda cerrar el paso de gas con total seguridad en la casa, y así evitar fugas peligrosas.

El técnico deberá anular toda la instalación de gas y tapar los orificios de entrada del gas con una masilla especial muy resistente, para evitar que pueda filtrarse dentro de la casa.

A la hora de elegir el termo eléctrico que sea más adecuado para las necesidades de nuestro hogar, hay que tener en cuenta el número de miembros de la familia que lo usará a diario, y la capacidad del termo que hayamos elegido.

Una vez que tengamos nuestro termo eléctrico en casa, podremos empezar con su instalación.

Primero medimos las dimensiones del termo, y marcamos en la pared el lugar exacto dónde quedará colgado nuestro termo. Hacemos los agujeros necesarios en la pared con un taladro, introducimos los tacos y los enganches, y colocamos nuestro termo colgado, comprobando que quede bien sujeto.

Sellamos bien el tubo de agua caliente para evitar que se produzcan pérdidas y disminuya la efectividad de nuestro termo. En este lugar podemos colocar una válvula mezcladora que nos ayudará a ahorrar energía al usar el termo para calentar agua. La enroscamos fuertemente en al tubo de agua caliente para que no se pierda agua al usarlo; ponemos hilo sellador en todas las juntas.

Conectamos de la misma forma el tubo de agua fría. Colocamos los latiguillos de forma que las roscas queden bien selladas.

Tan sólo faltará colocar un tubo en la válvula de seguridad para vaciar el depósito en caso necesario.

Llenamos el depósito de agua, y tan sólo hará falta enchufar el aparato para comprobar que funciona perfectamente, antes de poder empezar a usarlo de la manera habitual.