Trucos

Cómo hacer un mosaico con azulejos

Mosaico de azulejos

Una forma de reciclar azulejos viejos es hacer un bonito mosaico con azulejos rotos en pequeños trozos, pudiendo mezclar varios colores, y hacer formas únicas y originales para la decoración del hogar. Mediante este técnica sencilla, podremos decorar desde paredes hasta mesas y superficies de muebles.

Tan sólo necesitas estos materiales para hacer un mosaico con azulejos:

  1. Azulejos de colores
  2. Masilla para pegar azulejos y para juntas
  3. Martillo
  4. Esponja
  5. Espátula
  6. Trapo

En primer lugar debemos obtener pequeños trozos de azulejos, y para romperlos vamos a utilizar el martillo. Cubrimos el azulejo con un trapo para golpear con el martillo sobre éste, y evitar de esta forma que salten pequeños trozos que no puedan hacer daño.

Escogemos la superficie dónde vamos a decorar con los azules, que podrá ser una pared, o cualquier superficie plana. Vamos eligiendo los trozos de azulejo y colocando con masilla sobre la superficie, de forma que encajen entre ellos, pero siempre quedando un pequeño hueco.

Podemos jugar con los colores y las formas de los azulejos para crear diferentes dibujos según nuestras preferencias. Utilizando azulejos de distintos colores, y colocando aleatoriamente sobre la superficie que estamos cubriendo, lograremos un precioso efecto con mucho colorido y vitalidad.

Cuando tengamos colocados todos los trozos de azulejo, debemos esperar a que seque bien la masilla antes de dar el siguiente paso.

Si estamos decorando un mueble con azulejos, debemos delimitar los bordes, para lo que utilizaremos láminas de aluminio. Pegamos bien las láminas, evitando que quede ningún pico de azulejos por fuera.

Las juntas entre los azulejos las cerraremos cubriendo con más masilla. Cubrimos también las separaciones entre las láminas de aluminio y los azulejos. Nos ayudamos de una espátula para que todos los huecos queden bien cubiertos, y quede una superficie plana.

Una vez bien seca toda la masilla, limpiamos la superficie de los restos de masilla que hayan quedado sobre los azulejos, utilizando agua y una esponja. La superficie de nuestro mosaico quedará perfecta, y podremos darle uso como mueble con total seguridad.