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Cómo pintar los radiadores

pintar radiadores

Es muy común que en las casas se pinten los radiadores para que queden lo más integrados posibles en la decoración de la vivienda. En otras ocasiones también se opta por esta medida cuando presentan un aspecto deteriorado por el óxido o el paso de los años.

En un principio puede parecer una actividad muy compleja, pero no lo es. Antes de ponernos manos a la obra hay que elegir cómo lo haremos, con brocha, pistola o rodillo. En cuanto a la pintura hay que escoger una acrílica al agua o especial para radiadores. Ten en cuenta de que no vale cualquiera, ya que deberá de ser resistente al calor. Algunas soportan temperaturas por encima de los 100ºC.

También hay que tener en cuenta otro aspecto como el material del que estén fabricados los radiadores. En el caso de que sean de aluminio, antes de aplicar la pintura hay que darle una mano de imprimación especial para superficies de difícil adherencia. SI son radiadores nuevos bastará con pintar sobre ellos.

Cuando tengamos que trabajar sobre radiadores de hierro, lo primero que haremos será lijar las zonas oxidadas. Se puede hacer con un cepillo especial de púas o con una lija gruesa. A continuación aplicaremos un producto antióxido en aquellas zonas en que sea preciso.

Cuando acabemos con estos pasos previos ya se puede empezar a pintar. Es preciso que los radiadores estén completamente fríos y limpios de polvo, grasa y de restos de pintura anterior. A la hora de pintar hay que procurar que quede una capa muy fina. El tiempo de secado dependerá del tipo de pintura y del grosor de la capa, aunque oscila entre la hora y las 5 horas.

Si aprecias que ha quedado bien la primera mano de pintura, no es necesario darle otra. Ten cuidado con los radiadores de aluminio, ya que su capacidad de agarre es menor que los de hierro.