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Cómo restaurar un mueble viejo

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Antes de deshacernos de cualquier mueble que tengamos por casa hay que valorar si se le puede sacar más partido. Si lo que buscamos es darle un aspecto diferente a nuestra casa siempre se puede restaurar un mueble viejo para darle un toque distinto.

Valorar los desperfectos

Lo primero es revisarlo a fondo para comprobar si tiene algún tipo de desperfecto. En función de su estado habrá que trabajarlo de una u otra manera.

Uno de los grandes problemas que tienen los muebles viejos es que suelen tener carcoma. Estos pequeños insectos se cuelan entre la madera y la van comiendo.. Para ponerle remedio hay que cubrir toda la superficie del mueble con un producto especial, y le dejaremos que actúe durante varios días. Luego ya podremos seguir trabajando.

La mayoría de los muebles de madera vienen con barniz, así que habrá que decaparlos. Eliminamos todo el barniz que tenga para que recupere su estado original, que vuelva a ser ‘virgen’. Siempre hay que pasarle a continuación un trapo con disolvente para quitar los restos.

No podemos ponernos a pintar si comprobar si presenta algún arañazo o golpe. Si es así habrá que ponerse manos a la obra. Los arañazos se pueden disimular muy bien con una pasta de madera que se funde sobre la superficie. Dejarán el mueble como nuevo. Ahora sí, toca pintar o echar una capa de barniz para recuperarlo. Siempre resulta más original darle una mano de pintura, sobre todo si apostamos por un estilo más retro-vintage, que está de moda. Te vendrá muy bien si tienes intención de decorar un salón a lo rústico.

La fase final de trabajo de restauración pasa por encerar y barnizar el mueble. El tipo de barniz dependerá del grado de color que te guste. De esta manera, conseguirás un mueble nuevo, que podrás encajar en cualquier ambiente.