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Cuidados en el uso del amoníaco

Cuidados en el uso del amoníaco

El amoníaco es un excelente agente limpiador, además de tener otros usos como para retirar cera o incluso barniz. Sus usos en el hogar son múltiples, como hemos visto por ejemplo, en los trucos para suciedades complicadas. Lo que hay que recordar es que el amoníaco es excelente para quitar todas las manchas que tienen grasa. Por eso en la limpieza de cocina se usa con mucha eficiencia, por ejemplo en las campanas de extracción. Lo mismo ocurre con los baños.

Cuidados al usar amoníaco

Sin embargo hay que tener ciertas precauciones. El amoníaco se volatiliza con gran facilidad, lo que hace que el ambiente donde se esta trabajando con el se llene rápidamente de ese gas, el cual es altamente tóxico. Si bien el olor es muy fuerte y desagradable, hoy día se lo enmascara con perfumes, lo que puede resultar engañoso. Por lo tanto, es fundamental si vamos a usar amoniaco, hacerlo en la dilución adecuada pero sobretodo, en un ambiente muy bien ventilado. Si no podemos  cumplir con eso, limpiemos con otro producto.

El contacto directo en la piel del amoníaco puede resultar muy irritante. Por ese motivo siempre que usemos este producto lo haremos con guantes.

Degradable y soluble

Hay dos cosas muy positivas del amoníaco. Una es que es altamente soluble en agua, lo que nos permite un uso mucho más seguro con cantidades más pequeñas. El segundo punto es que se degrada en la naturaleza con mucha rapidez, algo que no ocurre con la mayoría de los limpiadores.

Finalmente es importante destacar que tanto el amoníaco como todos los productos de limpieza se deben almacenar fuera del alcance de los niños y muy bien etiquetados y así evitar cualquier tipo de intoxicación infantil.