Herramientas y Materiales

Instalar un detector de humo

detector

Nos pueden sacar de más de un apuro, sobre todo cuando estamos durmiendo. Instalar un detector de humo resulta vital ante un incendio. Estos dispositivos nos ayudan a prevenir catástrofes mayores.

Realmente merecen la pena, sobre todo porque no tienen un coste muy elevado (ronda los 15 euros los más económicos) y nos será de gran utilidad en caso de un fuego.

Los que vivan en una casa con varias plantas, lo ideal es que colocasen un detector en cada una de ella, intentando que esté lo más alejado de la cocina y de otras zonas como los garajes, conductos de aire o espacios húmedos. Esto es para evitar las falsas alarmas.

Hay que instalarlo en el techo, ya sea en el pasillo o centrado en la habitación donde durmamos. La mayoría de estos aparatos vienen con el soporte y los tornillos para fijarlos. Antes de esto hay que ponerle la batería. Comprobaremos su funcionamiento pulsando durante unos segundos el botón test. En el caso de que emita un fuerte pitido es que está en correcto estado.

Fijar al techo

Como decíamos antes hay la posibilidad de atornillarlo al techo o fijarlo con cinta de doble uso, una opción más que recomendable porque nos permitirá instalarlo de una manera sencilla y sin necesidad de taladrar. Una vez que sepamos el lugar exacto donde va a ir, despegaremos los protectores de la cinta para a continuación presionar bien sobre el techo.

Para revisar su buen funcionamiento solo hay que comprobar que cada 30 segundos emita una luz roja. En algunos casos es posible que el detector de humo incluya un botón Hush, que nos permitirá desconectarlo durante diez minutos si sabemos que se va a generar humo en ese espacio. Los hay de pequeño tamaño, pero pueden pasar desapercibidos con lámparas colgantes.

Cada semana se aconseja pulsar el botón test para verificar que siga emitiendo el pitido y de esta manera nos aseguramos su buen funcionamiento.