Herramientas y Materiales

La calefacción a leña

Fireplace

 La observación del fuego sigue siendo una pujante tentación, un verdadero espectáculo que favorece a crear ambientes totalmente disfrutables y una estufa a leña nos habilita a poseerlo en nuestro propio hogar. Esta clase de estufas brinda calor a los ambientes por radiaciones directas del fuego, muy escasamente lo realiza por las paredes calientes y casi nula por la convección del aire.

La madera como forma de combustible natural dispone de la posibilidad de ser renovable con un correcto mecanismo de reforestación. Su potencial calorífico es asimilable a la de combustibles líquidos o sólidos, con la ventaja adicional de que no desprende gases nocivos con plomo o azufre. El mayor rendimiento de estas estufas estará dado sin dudas en su ubicación, los materiales usados para su construcción, la cantidad de bocas abiertas y la inclusión o no de mecanismos de distribución del aire caliente.

El emplazamiento central de la estufa en el hogar contribuirá a evitar pérdidas de calor por paredes exteriores. Si a esto le adicionamos la posibilidad de que la boca del hogar sea abierta a más de un frente, el calor radiado abarcará un área mayor. Como alternativa en el uso de mampostería se podrá utilizar el metal, en forma parcial o totalmente. La ventaja es que el calor no solo será radiado por el fuego sino que también lo será por los elementos metálicos. Cuánto más gruesa resulte la chapa de metal mayor será su vida útil.

Las juntas de unión entre los diversos materiales tienen que ser tratados con materiales flexibles que absorban las dilataciones producidas por el calor. Jamás debemos fijar rígidamente los metales al hormigón o mampostería, ya que ello originaría fisuras en los materiales. Si utilizamos hierro fundido habrá que tener cuidado con su calentamiento, deberá ser lento y progresivo, sino los choques térmicos que se pueden producir al quemar grandes volúmenes de papel o maderas pueden dañar las placas.