Reparaciones

Limpieza de grifos

Limpieza de grifos

Cuando hacemos una buena limpieza permanente, nos ahorramos muchos problemas y trabajo. Si a diario mantenemos bien todos los grifos del baño no vamos a tener problemas con la formación de sarro. Una buena rutina es repasar con un paño los grifos cuando nos bañamos y luego secarlos también con otro paño  limpio. Cuando quedan mojados es cuando aparecen las manchas, dependiendo siempre del material.

Un  grifo reluciente

Si ya tienen sarro a su alrededor lo que hacemos es empapar un paño en vinagre, envolver el grifo como si fuera una venda  y dejar toda la noche. Al otro día, cuando retiramos el vinagre, vamos a usar un cepillo pequeño al que vamos humedeciendo en agua jabonosa. Para este tipo de trabajos es ideal tener un cepillo de dientes que ya no se puede usar para su función original. Es una forma también de reciclar un elemento de uso diario.

Los grifos de bronce tienen un trato especial. Para esto vamos a preparar una mezcla que haremos con el zumo de dos limones (sin pepas, por supuesto), una taza de sal y dos tazas de agua tibia. Es un limpiador perfecto y deja este tipo de grifos como nuevos, pero no hay que olvidar secarlos muy bien.

Grifo tapado

Cuando se trata de un problema no solo estético sino que el agua no pasa como debe, debemos retirar el grifo y limpiar todo lo posible el interior del mismo. Dejarlo toda la noche en un recipiente con vinagre y agua es muy buena idea. Por supuesto que antes de retirar el grifo hay que interrumpir el suministro de agua al sector y dejar los grifos abiertos hasta que no quede agua en su interior.