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Limpiezas que no hacemos tanto como deberíamos

A todos nos ocurre que una tarea nos gusta más que otra. Hay quienes no tienen problemas con lavar vidrios, pero no son para nada afectos a planchar ni una sola camisa. Es cuestión de gustos, pero en algunos casos hay casi unanimidad y a casi nadie le gusta esa limpieza y se va postergando y postergando. De tanto postergar, lo que ocurre es que no tenemos nunca el tiempo de hacerlo porque ya se ha acumulado bastante suciedad como para ser todo un problema.  Si tenemos que poner ejemplos de esas limpiezas, con dos me alcanza. Uno son los zócalos y otro son las persianas.

Lugares olvidados

Los zócalos acumulan mucho polvo (con suerte solo polvo, ya que no falta el caso que algún insecto lo encuentre como el hogar ideal) entre ellos y la pared. No es para nada fácil limpiar en esos sectores, pero lo único posible y simple es aspirar con un puntero especial, que los hay. Si no lo tenemos, con el más pequeño posible y tomando el tiempo que sea necesario. Os va a sorprender la cantidad de polvo que se acumula en un espacio tan pequeño.

La limpieza de las persianas es muy tediosa, pero si las dejamos que se acumule la suciedad puede ser bien complicado de limpiar. Si cuando aspiramos recordamos este espacio, no habrá tanto problema. Lo importante, igual que en el caso anterior es usar un puntero pequeño para que no nos queden detalles. Dependiendo del material de la misma será el producto que vamos a usar, como ya hemos visto en un post hace un tiempo.