Mascaras de papel maché

No sé si a ustedes les pasa lo mismo que a mi con las máscaras, pero pocos objetos me resultan tan fascinantes. Y no me refiero sólo la las típicas venecianas como las de la foto, sino a máscaras de todo tipo y procedencia: africanas, mexicanas, egipcias etc., tienen un encanto propio e impresionante
En posts anteriores vimos cómo trabajar con papel maché y con cartapesta. Cualquiera de esas dos técnicas son las que podemos usar, aunque reconozco que a mí me resulta más simple para este tipo de trabajo, el papel mache.
La clave es el molde, y para eso vamos a utilizar nuestra propia cara. No se asusten que es muy simple. Los materiales para el molde son: plastilina, vaselina líquida y yeso. Trabajamos la plastilina de modo que esté blanda y formamos una bola de tamaño importante. Luego de lavarnos muy bien el rostro, lo cubrimos con una capa de vaselina, con mucho cuidado especialmente en la zona de los ojos. Inmediatamente ajustamos la plastilina firmemente contra nuestra cara, hasta que quede moldeado. Retiramos con cuidado. Una forma simple de hacerlo es sobre una mesa e inclinarnos, de modo que simplemente al retirar nuestro rostro no necesitamos tocar la plastilina. Llenamos ese molde de plastilina con el yeso y dejamos secar.
Una vez que tenemos listo el molde de yeso, lo pincelamos con vaselina y ahora sí aplicamos el papel maché, 4 capas. Algo muy interesante es hacerle aplicaciones. Para eso, una vez que pusimos la última capa, pincelamos con pegamento al agua y ahí agregamos la brillantina, las plumas o lo que se nos ocurra. Ya podemos pintarla, de preferencia con pintura acrílica. Como siempre, si damos una última mano con barniz la terminación es más prolija.
El molde de yeso que nos quedó, lo podemos reutilizar haciendo otro tipo de máscaras o antifaces.
Imagen: flickr.com
el 07-06-2008
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