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Mesa baja con una puerta antigua

Mesa baja con una puerta antigua

Casi todo, si se encuentra en buenas condiciones, puede tener un nuevo uso que quede estéticamente exitoso y cumpliendo una función muy distinta a la que fue originalmente pensada. Solo se trata de tener un poco de imaginación y creatividad. Con puertas ya hemos visto más de un trabajo, como un cabecero de cama o un espejo interesante y muy original. El punto es que las puertas más antiguas tienen un valor estético impresionante, que claramente no tienen las de hoy día. Son una tentación para buscarles más usos.

Primer paso

El primero que veremos es para mesa de café que pondremos en el salón, o hasta de mesa pequeña en el jardín en un espacio chill out. El primer paso será desnudar la madera, con cualquiera de las formas que ya hemos visto. Si la vamos a pintar y la madera está sana no es necesario desnudarla completamente, pero si lijarla muy bien, si va a estar en el exterior hay que tratarla. En ese sentido debemos ser rigurosos y tratar la puerta completa, no solo el sector superior.

La vamos a cortar en tres partes

Una será la mesa en si y las otras dos serán las que oficien de patas en ambos extremos. Uniremos las piezas con tornillos autoperforantes. Una madera en el sector inferior nos puede ayudar a dar más estructura si es el caso. En lo personal prefiero usar unas L de metal que ya venden en la ferretería y dan muy buena fijación a las patas con la tabla superior. Cuidado con el tamaño de los tornillos para no sobrepasar.

Segundo paso

El paso que nos resta hacer es la pintura, con la mesa ya armada. Como es una puerta vieja podemos darle color de modo que se destaquen los relieves. Por ejemplo, marfil de base  y desgastamos las zonas de roce. Queda muy despejada y da sensación de volumen con el desgaste. También se pueden usar varios colores para cada nivel de la mesa, pensando en colores adecuados para lugares diferentes.