Herramientas y Materiales

Pasar una piscina de cloro a una piscina de agua salada

Las piscinas de agua salada presentan grandes ventajas frente a las piscinas de cloro. Poder bañarse en un ambiente más natural y fresco y evitar el uso de productos químicos muy peligrosos como es el cloro, son algunos de ellos. Si tú también quieres pasar una piscina de cloro a una piscina de agua salada, toma nota, y empieza cuanto antes a disfrutar del verano.

En primer lugar, para poder cambiar tu piscina de cloro a agua salada, necesitarás saber exactamente qué capacidad en volumen tiene la piscina, para poder calcular los litros de agua que necesitas para llenarla. Para ello, pueden calcularse según la forma, el ancho, el largo y la profundidad de ésta.

El generador de cloro a partir de agua salada que necesitarás para tu piscina puede adquirirse en cualquier superficie de bricolaje o jardinería. La capacidad de éste tendrá que ser suficiente para la cantidad de litros obtenidos en tus cálculos anteriores.

Piscina

El antiguo sistema de filtración será sustituido por el nuevo generador de cloro a base de agua salada. Es muy sencillo, tan sólo tendrás que desconectar los tubos y el suministro eléctrico, y conectarlos al nuevo sistema. Se trata de un sistema sencillo que se ha adaptado a la perfección al mismo uso de los sistemas de filtración de cloro, por lo que su instalación no entraña ninguna actividad de bricolaje extra.

Sigue las instrucciones que vienen acompañando el generador nuevo para una rápida instalación. No necesitarás vaciar la piscina para empezar a utilizar el nuevo sistema, ya que el generador de cloro comenzará a clorar la piscina con sal, eliminando los restos de cloro químico poco a poco.

Antes de elegir el sistema más adecuado para tu piscina, si tienes dudas, consulta en la tienda con un experto. En la tienda de bricolaje te darán el mejor asesoramiento.

No olvides que un sistema de cloración a partir de agua salada no puede usarse en ningún caso en una piscina con paredes de acero, ya que con el tiempo se daña la superficie, y los restos de acero acaban diluyéndose en el agua, siendo un peligro tóxico para los bañistas.