Reparaciones

Preparar la pared antes de pintar

Painting of an empty wall. Renovation home. 3D illustration

Siempre que nos ponemos a pintar una pared es preciso que previamente hayamos preparado la superficie. Es necesario hacerlo para conseguir que la pintura se adhiera perfectamente. A todo esto hay que añadirle que la propia pintura sea de calidad.

Son muchos los problemas que pueden presentar las paredes. Es algo muy común en todas las casas, sobre todo en aquellas con más años.

Producto de la humedad es posible que puedan aparecer burbujas en la pared, que acabarán levantando la pintura. Para remediarlo hay que levantar toda la pintura que presente deterioro, para a continuación rellenar la superficie, alisarla y lijarla. Siempre pondremos una capa de imprimación para acabar la faena.

La humedad también puede aparecer en forma de manchas negras o grises. Otro inconveniente a la hora de ponerse a pintar. Para evitar que se reproduzcan en el futuro hay que tratarlas desde el origen. Una vez solucionado el problema hay que cepillar la parte afectada y lavarla con lejía. A continuación aclararemos y dejamos secar. Una capa de imprimación con poder antibacterias será el último paso.

En el caso de que presente agujeros a causa de colgar cuadros o baldas tendremos que rellenarlos con una masilla especial. Habrá que lijar y eliminar el polvillo resultante, para a continuación volver a lijar una vez que esté seco para conseguir el acabado perfecto. Algo similar sucede con las grietas.

Las hay de dos tipos, las que permanecen estables y no crecen, y las que acaban por agrandarse. El procedimiento para remediar ambos problemas es el mismo. Rellenaremos las grietas con masilla especial, alisamos y dejamos secar para a continuación lijar. Por último aplicaremos una mano de imprimación. A continuación ya puedes darle vida a la pared.

En el caso de las manchas de suciedad hay que lavar la superficie afectada con detergente. Frotaremos suavemente de arriba a abajo.